Sheila Templado, directora de Clínica Templado – Audiología Avanzada, presenta un nuevo trabajo de investigación sobre procesamiento auditivo en niños con TEAF, publicado en la revista científica Children (MDPI), dentro de un número especial dedicado a biomarcadores infantiles. El artículo está firmado junto con Raquel Medina-Ramirez, Guillermo Savio, María Teresa Almela y Francisco J. García-Purriños.
El estudio puede consultarse íntegro en este enlace.
De qué trata el estudio
El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) es una condición del neurodesarrollo, prevenible, que puede afectar a la atención, al control de impulsos y a la conducta. Muchos niños con TEAF tienen, además, dificultades para procesar los sonidos del habla, sobre todo en ambientes ruidosos, aunque su audición esté bien conservada. El problema no está en el oído, sino en cómo el cerebro interpreta lo que oye.
Detectar y seguir estas dificultades es complicado, porque las pruebas tradicionales dependen de que el niño colabore, preste atención y responda de forma consistente, algo que no siempre es posible a estas edades. El equipo investigador buscó una alternativa: una prueba objetiva, que no requiera la participación activa del niño y que permita medir con precisión cómo su cerebro procesa el habla.
Para ello utilizaron la Respuesta de Seguimiento en Frecuencia (FFR), una prueba que registra, mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo, la actividad eléctrica que genera el cerebro al escuchar sonidos del habla. El estudio sigue el caso de una niña de 8 años con TEAF, a la que se le hizo esta prueba en dos momentos distintos, antes y después de un periodo de ocho sesiones de neuromodulación no invasiva.
Qué se observó
Al comparar los dos registros, se detectaron cambios en la forma en que el cerebro de la niña seguía el tono del habla: la respuesta se volvió más precisa y estable. Al mismo tiempo, otros indicadores de la prueba —los que reflejan la calidad general del registro y no la capacidad auditiva en sí— se mantuvieron igual entre ambos momentos.
Esto es importante: significa que el cambio observado fue específico y no se debió a que la prueba se hiciera en mejores condiciones la segunda vez.
El alcance del estudio
Los propios autores sitúan este trabajo en su justa medida. Se trata de un caso único, y su interpretación exige cautela: entre ambos registros pasaron doce semanas, un tiempo en el que también pudieron influir el desarrollo natural de la niña o su mayor familiaridad con la prueba. La relación entre la neuromodulación y el cambio observado queda, por tanto, como una hipótesis a explorar en estudios futuros con grupos de comparación.
Lo que este estudio demuestra es algo más acotado y, a la vez, valioso: que la FFR es capaz de detectar cambios específicos en la codificación neural del habla en un mismo niño a lo largo del tiempo, con la precisión suficiente para distinguirlos de una simple variación en la medición. Esto abre la puerta a estudios más amplios, con grupos de comparación, que permitan entender mejor tanto el papel de la FFR en el seguimiento del TEAF como el efecto real de terapias como la neuromodulación.
El contexto de esta investigación
Este trabajo forma parte de una línea de investigación doctoral en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) y da continuidad a un estudio anterior del mismo equipo, en el que ya se había comprobado que la FFR podía distinguir a niños con TEAF de niños con desarrollo típico. El nuevo estudio da un paso más: comprueba que esta misma prueba también sirve para seguir la evolución de un niño en concreto a lo largo del tiempo.
Con esta publicación, Sheila Templado continúa una línea de investigación centrada en la evaluación auditiva objetiva y su aplicación en niños cuyo diagnóstico y seguimiento resultan especialmente complejos. Se trata, además, de su tercer artículo publicado en 2026 en revistas científicas internacionales, reflejo de una actividad investigadora sostenida y orientada a trasladar al ámbito clínico nuevas herramientas para comprender con mayor precisión cómo el cerebro procesa el habla.
El estudio ha contado también con la colaboración de ZeroSAF, entidad vinculada al ámbito del TEAF.
Nota sobre la imagen: la fotografía que ilustra esta publicación corresponde a una exploración auditiva pediátrica realizada en Clínica Templado. No corresponde a la paciente del estudio, cuya identidad queda protegida conforme a la publicación científica.


