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La audiometría infantil “con audífonos”.

La audición infantil no es un juguete

La Ganancia Funcional. Todo menos funcional.

La estrategia más recurrida hoy en día en la verificación de la adaptación audioprotésica en niños sigue siendo la obtención de la Ganancia Funcional (GF), que se define como la diferencia en dB entre los umbrales auditivos con y sin audífonos obtenidos en campolibre.

Su popularidad se debe sin duda a la sencillez de su planteamiento, sin embargo, la audiometría con audífonos (GF) cuenta con una serie de limitaciones importantes a tener en cuenta:

– Sí empleamos estímulos verbales se requiere unas competencias lingüísticas que en la mayoría de los niños pequeños aún no se han adquirido o se han hecho de forma deficiente.

– En el caso de tonos puros estos no reflejan la complejidad frecuencial del habla. El estudio se suele limitar por razones de tiempo a 5 o 6 frecuencias únicamente.

– La fiabilidad de estas pruebas es baja. Medidas repetidas en distintas ocasiones con los mismos procedimientos dan resultados significativamente diferentes. Además se requiere un tiempo prolongado de cooperación. En ocasiones esta colaboración por edad mental o desarrollo del niño no es posible.

– La validez de estas pruebas es baja ya que no reflejan el comportamiento real del audífono especialmente cuando se utilizan sistemas no lineales de procesamiento de la señal. La GF no refleja directamente ningún valor de ajuste electroacústico del audífono.

Figura 1: Audiometría en campo libre con dos modelos de prótesis auditivas, analógica (lineal) y digital (no lineal).

Como podemos observar ambas respuestas son prácticamente iguales.

¿De que nos sirve este tipo de pruebas sí no es capaz de distinguir entre dos audífonos tan distintos?. 

Stelmachowicz y Lewis (1) demostraron que la GF es un mal predictor de la ganancia a niveles de entrada del habla en audífonos digitales (no-lineales). Demostraron que aun obteniendo umbrales auditivos con amplificación entre los 20 a 30 dB HL las señales de entrada a niveles de habla conversacional pueden estar solo a unos dB sobre el umbral auditivo. Especialmente cuando se limita la máxima presión de salida (MPO) de la forma en la que se lleva a cabo en niños pequeños.

Por otro lado Macrae y Fraizer (2) ya demostraron en la década de los 80 que cuando existen zonas próximas a la normalidad en el audiograma los umbrales amplificados son iguales o peores que los no amplificados. Incluso sí hacemos una audiometría a un sujeto normoyente con un audífono con gran ganancia veremos que sus umbrales son peores que sin el audífono.

Más fácil todavía; en numerosas ocasiones nos presentan audiometrías realizadas con los audífonos digitales y mientras que los resultados tonales dan ¨malas¨ respuestas, sobre todo en la zona de altas frecuencias, los niños detectan y discriminan distintos fonemas fricativos, como la /s/, /sh/ o /f/, a una intensidad aproximada de 23 dB, que es probablemente la intensidad mínima a la que los podemos emitir de forma natural.

¡Sí no me creen pruébenlo!

Otras de las variables encontradas por Magnusson en 1997 fueron las diferencias de presión sonora entre el CAE (conducto auditivo externo) y el altavoz en función de la distancia.

La alternativa a estos procedimientos clásicos cuya baja fiabilidad y reducida validez hace años que quedó demostrada, recae en el uso de equipos y técnicas de objetivización mediante el audioanálisis, las mediciones en oído real, y la monitorización de la consecución de objetivos lingüísticos y comunicativos, con profesionales logopedas cuya metodología se base en la evidencia científica. 

No existen atajos

Entonces… Si cualquier ciencia médica tiende siempre a la objetivización… ¿Por qué nosotros no?

Hasta aquí, hemos hecho referencia a algunas de las limitaciones técnicas de este tipo de pruebas. Si le sumamos las variables individuales del evaluador y el evaluado, la cosa se complica; y es que, la audiometría infantil no es un juguete. Muchos de los procedimientos empleados en audiología clínica están basados en la psicofísica. Estando los principios del condicionamiento en audiometría infantil  fundamentados en las Teorías de la Psicología Conductista.

Algunos de los factores que influyen en los resultados son:

  • Novedad de los estímulos.
  • Relevancia.
  • Intensidad.
  • Fenómenos de Habituación y Sensibilización.
    • A mayor intensidad mayor sensibilización.
    • A menor intensidad mayor habituación.
  • Procesos atencionales.

Los errores más frecuentes que podemos encontrar son:

  • Equipamiento y calibración inadecuados.
  • Realización en Campo Libre.
  • Mala comunicación entre evaluadores.
  • Pobre condicionamiento supraliminar.
  • Falsos positivos.
  • Efecto Rosenthal. (pistas dadas por E2 al niño)
  • Inhibición de la Respuesta por exceso de actividad distractora. (familia)
  • Dar más énfasis a la cantidad que a la calidad de las respuestas.
  • No hacer uso eficiente del tiempo. (Demasiado tiempo a altas intensidades)
  • Considerar los resultados UTL (umbral tonal liminar) como en la exploración en adultos, en vez de NMR (Niveles mínimos de respuesta)

Porque un niño no es un adulto pequeño

La evaluación audiológica infantil requiere de personal altamente especializado en la realización de las técnicas de exploración e interpretación de los resultados.

Cuando trabajamos con niños, debemos procurar la máxima fiabilidad y validez en los resultados y en las técnicas utilizadas.

El éxito en el tratamiento de la disfunción auditiva requiere del perfecto equilibrio entre multitud de factores, pero también de la especial y respetuosa colaboración entre profesionales, un abordaje interdisciplinar donde la familia sea el núcleo central de nuestra actividad.

Sin su implicación, nada es posible.